Entrenando un poco, sabueso del espectáculo, casi cualquiera es capaz de expeler ingenio, de rebuscar en el cajón de los fetos y dar con algo medio presentable. Así descubriste lo fácil que resulta liderar este enjambre de subalternos: basta un tatuaje y algún calambre simulado. Pocas cosas tan falaces como un imán, y eso que los siamés nunca dejarán de serlo. Ni separados. Ahora bien, siembra demasiados y acabarán por asfixiarse. ¿No ves que, al final, todos comparten un mismo aliento?
En las películas de John Ford, cuando los personajes abren una ventana, tienen ante sí grandes praderas y la esperanza de encontrar en ellas un mundo mejor. En las mías lo hacen con precaución, ya que podrían toparse con una bala perdida.
Sergio Leone.
ÉSTA ES LA GRUTA DE...
KONIEC PANTAU
(Zentropa, Siglo XX). Mustio, átono, transversal, revirado y meafiestas, en uno de sus maratones insomnes decidió abrir la presente escurridera de textos superfluos y deformes. Harto de su sombra sobre las teclas, duda que algún día deje de sentirse incómodo consigo mismo, pero, de momento, espera que este colmado logorréico le ayude a saber si la escritura súbita acentúa o mitiga dicha sensación. Por decir algo.
2 comentarios:
Jajajajaja. Qué fordiano ha quedao lo del aliento.
Soy la monda lironda.
Publicar un comentario